Ester Capítulo 4

Ester 4:1 LUEGO que supo Mardochêo todo lo que se había hecho, rasgó sus vestidos, y vistióse de saco y de ceniza, y fuése por medio de la ciudad clamando con grande y amargo clamor.

Mardoqueo se da cuenta de que sus acciones son la causa de este decreto.

Ropa áspera y cenizas, que era una señal externa de la aflicción y la humillación interior.

Nuestra cuarta letra del capítulo correspondiente es la Dalet, es decir puerta y también significa dimensiones e interés. Interés por el prójimo o por proveer a nuestro prójimo.

Ester 4:2 Y vino hasta delante de la puerta del rey: porque no era lícito pasar adentro de la puerta del rey con vestido de saco.

Al Rey no le gustaría ver a nadie vestido con ropa áspera, ya que desearía rodearse de belleza y de felicidad, no de ropa áspera y de lágrimas.

Ester 4:3 Y en cada provincia y lugar donde el mandamiento del rey y su decreto llegaba, tenían los Judíos grande luto, y ayuno, y lloro, y lamentación: saco y ceniza era la cama de muchos

A pesar de que no se dice que orasen, es evidente que el ayuno y la oración van juntos y, sin duda, el pueblo judío estaría clamando a HaShem, pidiéndole Su intervención .

Otros ejemplos acerca del llanto y la ropa áspera y las cenizas los tenemos en:

Jeremias 6:26 Hija de mi pueblo, cíñete de saco, y revuélcate en ceniza; hazte luto como por hijo único, llanto de amarguras: porque presto vendrá sobre nosotros el destruidor.

Daniel 9:3 Y volví mi rostro al Señor Dios, buscándole en oración y ruego, en ayuno, y cilicio, y ceniza.

Mateo 11:21 ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Bethsaida! porque si en Tiro y en Sidón fueran hechas las maravillas que han sido hechas en vosotras, en otro tiempo se hubieran arrepentido en saco y en ceniza.

Ester 4:4 Y vinieron las doncellas de Esther y sus eunucos, y dijéronselo: y la reina tuvo gran dolor, y envió vestidos para hacer vestir á Mardochêo, y hacerle quitar el saco de sobre él; mas él no los recibió.

Si Mardoqueo se cambiaba de ropa se le permitiría visitar a Ester.

Ester 4:5 Entonces Esther llamó á Atach, uno de los eunucos del rey, que él había hecho estar delante de ella, y mandólo á Mardochêo, con orden de saber qué era aquello, y por qué.

Hatac (Hatakh), su nombre significa bueno y simboliza al Ruach HaKodesh.

Ester 4:6-7 Salió pues Atach á Mardochêo, á la plaza de la ciudad que estaba delante de la puerta del rey. Y Mardochêo le declaró todo lo que le había acontecido, y dióle noticia de la plata que Amán había dicho que pesaría para los tesoros del rey por razón de los Judíos, para destruirlos.

Parece ser que Mardoqueo tenía todos los detalles del decreto, incluyendo una copia de él. Esta es más evidencia de Su posición en el Imperio Persa.

Ester 4:8-9 Dióle también la copia de la escritura del decreto que había sido dado en Susán para que fuesen destruídos, á fin de que la mostrara á Esther y se lo declarase, y le encargara que fuese al rey á suplicarle, y á pedir delante de él por su pueblo. Y vino Atach, y contó á Esther las palabra de Mardochêo.

Fíjese en que Hatac es el intermediario, el mensajero entre Ester y Mardoqueo. Recuerde que Ester simboliza a los verdaderos creyentes en Yeshua y Mardoqueo simboliza a Yeshua. El Ruach HaKodesh está simbolizado por Hatac, que es el intermediaro entre los creyentes en Yeshua y el darnos a conocer Su voluntad.

Ester 4:10-11 Entonces Esther dijo á Atach, y mandóle decir á Mardochêo: Todos los siervos del rey, y el pueblo de las provincias del rey saben, que cualquier hombre ó mujer que entra al rey al patio de adentro sin ser llamado, por una sola ley ha de morir: salvo aquel á quien el rey extendiere el cetro de oro, el cual vivirá: y yo no he sido llamada para entrar al rey estos treinta días.

Según el Zohar (3:109), cada vez que se menciona "al rey" sin el nombre Achashverosh, se puede inferir un más profundo significado respecto al Rey de reyes, es decir, Di-s.

El cetro de oro es simbólico del propiciatorio. Nadie podía entrar en el Lugar Santísimo, en la presencia misma del Rey del Universo, debido a que estamos separados de HaShem por el pecado. El entrar en Su presencia sin que se aplicase la sangre al Propiciatorio, producía la muerte y, de igual manera, cualquiera, incluyendo a Ester, que entrase en la presencia del rey sin que le hubiera sido extendido el cetro causaba la muerte inmediata.

Hace 30 días que Ester no ha ido a ver al rey y le preocupa su situación con el rey.