B'resheet (Génesis) Capítulo 24

B'resheet 24:1-3 Ya Avraham era viejo, bien avanzado en años; y el SEÑ-R había bendecido en todo a Avraham. Dijo Avraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, quien gobernaba todo lo que él tenía: --Pon ahora tu mano debajo de mi muslo, y júrame por el SEÑ-R, Di-s de los cielos y Di-s de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de los hijos de los cananeos, entre los cuales yo habito.

Los cananeos no conocían al único Di-s verdadero y Avraham deseaba que su familia se mantuviese apartada de ellos.

La letra que corresponde a este capítulo es la Beit, que significa casa dualidad como en el caso de marido y mujer, también división entre el bien y el mal, etc. etc.

Aquí vemos a Avraham buscando una esposa para su hijo, lo cual es simbólico de HaShem que busca una esposa para Su Hijo. El sirviente en esta historia simboliza al Ruach HaKodesh (el Espíritu Santo), que sale a buscar una esposa para Yeshua.

Debajo de mi muslo, en hebreo "na yadecha". El valor numérico de las dos palabras na yeadecha es 85. Los sabios dicen que Avraham le pidió a Eliécer que jurase por su b'rit milah (circuncisión). El valor numérico de milah es 85. La circuncisión es una señal del pacto establecido entre Di-s y Avraham, por lo tanto, el siervo debía colocar su mano sobre la señal del pacto para jurar Su alianza a Avraham y a Di-s.

B'resheet 24:4-9 sino que irás a mi tierra y a mi parentela a tomar mujer para mi hijo Yitz-chak (Isaac). El criado le respondió: --Quizá la mujer no quiera venir conmigo a esta tierra. ¿Debo, entonces, volver y llevar a tu hijo a la tierra de donde saliste? Abraham le dijo: --¡Cuidado con llevar allá a mi hijo! El Señ-r, Di-s de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y que me habló y me juró, diciendo: "A tu descendencia daré esta tierra", él enviará su ángel delante de ti, para que tú traigas de allá mujer para mi hijo. Pero si la mujer no quiere venir contigo, quedarás libre de mi juramento; solamente que no lleves allá a mi hijo. Entonces el criado puso su mano debajo del muslo de Abraham, su señor, y le juró sobre este negocio.

Avraham no deseaba que Yitz'chak regresase a su patria anterior ni siquiera de visita. Su lugar estaba en la tierra que Di-s le había dado.

B'resheet 24:10-14 El criado tomó diez camellos de los de su señor, y se fue, no sin antes escoger toda clase de regalos de lo mejor que tenía su señor; se puso en camino y llegó a la ciudad de Nacor, en Mesopotamia. Fuera de la ciudad hizo arrodillar a los camellos junto a un pozo de agua, a la hora de la tarde, la hora en que salen las muchachas a buscar agua. Y dijo: "SEÑ-R, Di-s de mi señor Abraham, haz, te ruego, que hoy tenga yo un buen encuentro, y ten misericordia de mi señor Abraham. Aquí estoy junto a la fuente de agua, cuando salen a buscar agua las hijas de los hombres de esta ciudad. Sea, pues, que la muchacha a quien yo diga: "Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba", y ella responda: "Bebe, y también daré de beber a tus camellos", que sea esta la que tú has destinado para tu siervo Isaac. En esto conoceré que has hecho misericordia con mi señor".

La tarea de dar de beber a los camellos no es cualquier cosa. El dar de beber a 10 camellos da muchísimo trabajo y no serían demasiadas las mujeres que se ofrecerían voluntarias para hacer semejante tarea.

B'resheet 24:15-19 Aconteció que antes que él acabara de hablar, salió Rebeca con su cántaro sobre el hombro. Rebeca era hija de Betuel, hijo de Milca, mujer de Nacor, hermano de Abraham. Esta muchacha era de aspecto muy hermoso y virgen, pues ningún hombre la había conocido; descendió a la fuente, llenó su cántaro, y se dispuso a regresar. Entonces el criado corrió hacia ella y le dijo: --Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro. Ella respondió: --Bebe, señor mío. Se dio prisa a bajar su cántaro, lo sostuvo entre las manos y le dio a beber. Cuando acabó de darle de beber, dijo: --También para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber.

Di-s contesta de inmediato las oraciones del sirviente. Su oración fue muy concreta y Di-s la contestó hasta en su más mínimo detalle.

Nos enteramos de que Rivkah era sumamente hermosa, una virgen, hospitalaria y que era una gran trabajadora.

B'resheet 24:20-27 Se dio prisa y vació su cántaro en la pila; luego corrió otra vez al pozo a sacar agua y sacó para todos sus camellos. El hombre, maravillado, la contemplaba en silencio, pues quería saber si Jehová había prosperado su viaje, o no. Cuando los camellos acabaron de beber, le dio el hombre un pendiente de oro que pesaba medio siclo y dos brazaletes que pesaban diez, y le preguntó: --¿De quién eres hija? Te ruego que me digas si en casa de tu padre hay lugar donde podamos pasar la noche. Ella respondió: --Soy hija de Betuel, hijo de Milca, el hijo que ella dio a Nacor. Añadió: --También hay en nuestra casa paja y mucho forraje, y lugar donde pasar la noche. El hombre entonces se inclinó y adoró al SEÑ-R y dijo: "Bendito sea el Señ-r, Di-s de mi amo Abraham, que no apartó de mi amo su misericordia y su verdad, y que me ha guiado en el camino a casa de los hermanos de mi amo".

Se inclinó y adoró al SEÑ-R. El siervo se acordó de inmediatamente darle gracias a Di-s por haberle guiado y por Su dirección.

B'resheet 24:28-33 La muchacha corrió e hizo saber estas cosas en casa de su madre. Rebeca tenía un hermano que se llamaba Labán, el cual corrió afuera hacia el hombre, a la fuente. Y cuando vio el pendiente y los brazaletes en las manos de su hermana, que decía: "Así me habló aquel hombre", fue adonde él estaba; lo encontró con los camellos, junto a la fuente, y le dijo: --Ven, bendito del SEÑ-R ¿por qué estás fuera? He preparado la casa, y el lugar para los camellos. Entonces el hombre vino a la casa y Labán desató los camellos; les dio paja y forraje, y a él le dio agua para lavar sus pies, y los pies de los hombres que con él venían. Luego le pusieron delante qué comer; pero el dijo: --No comeré hasta que haya dicho mi mensaje. -Habla-dijo Laban.

Esto apunta el futuro y la imagen de Yeshua con la mujer junto al pozo. Esta mujer y todos los que confían en El son las futuras esposas de Yeshua y además esta mujer contesta también de la misma manera diciendo:

Juan 4:28-30 Entonces la mujer dejó su cántaro, fue a la ciudad y dijo a los hombres: --Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será este el Mesías? Entonces salieron de la ciudad y vinieron a él.

Por contraste, esta mujer no era virgen, sino que había tenido cinco maridos, a pesar de lo cual se le ofreció convertirse en la esposa del Hijo del Padre, como todos lo somos si confiamos.

Juan 4:15-19 La mujer le dijo: --Señ-r, dame esa agua, para que no tenga yo sed ni tenga que venir aquí a sacarla. Yeshua le dijo: --Ve, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: --No tengo marido. Yeshua dijo: --Bien has dicho: "No tengo marido", porque cinco maridos has tenido y el que ahora tienes no es tu marido. Esto has dicho con verdad. Le dijo la mujer: --Señ-r, me parece que tú eres profeta.

Es posible que algunos de los samaritanos estuviesen mezclados con personas de otras razas, a pesar de lo cual seguían siendo hermanos y judíos, de manera semejante a lo que sucedió con los hermanos de Avraham. Es posible que no todos seamos judíos, desde el punto de vista físico, pero todos nos volvemos espiritualmente judíos cuando conocemos al Mesías Yeshua, que es judío. El Padre vino para bendecir y deseaba que Su Hijo se casase con personas de todas las naciones al contrario que Avraham que deseaba mantener a su hijo alejado de los cananeos.

Lucas 9:51-56 Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén. Y envió mensajeros delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos. Pero no lo recibieron, porque su intención era ir a Jerusalén. Al ver esto, Jacobo y Juan, sus discípulos le dijeron: --Señ-r, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? Entonces volviéndose él, los reprendió diciendo: --Vosotros no sabéis de qué espíritu sois, porque el Hijo del hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea.

Yeshua trae paz a todos con el Padre para aquellos que confían en El.

Juan 12:44-50 Yeshua clamó y dijo: "El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió; y el que me ve, ve al que me envió. Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. Al que oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo, porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue: la palabra que he hablado, ella lo juzgará en el día final. Yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre, que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho".