B'resheet (Génesis) Capítulo 31 (Continuado)

B'resheet 31:30-32 Y ya que te ibas, pues añorabas la casa de tu padre, ¿por qué hurtaste mis dioses? Respondió Ya'akov a Labán: --Porque tuve miedo, pues pensé que quizá me quitarías por fuerza tus hijas. Aquel en cuyo poder halles tus dioses, ¡que no viva! Reconoce delante de nuestros hermanos lo que yo tenga tuyo, y llévatelo. Ciertamente Ya'akov no sabía que Raquel los había hurtado.

Robado mis dioses, lo cual muestra realmente lo poderosos que eran estos dioses que ni siquiera podían protegerse a sí mismo, de modo que no los robasen. :~) Nosotros no tenemos que preocuparnos de que nos roben a nuestro Di-s. :~)

B'resheet 31:33-35 Entró Labán en la tienda de Jacob, en la tienda de Lea y en la tienda de las dos siervas, y no los halló. Salió de la tienda de Lea y entró en la tienda de Raquel. Pero Raquel tomó los ídolos y los puso en la montura de un camello, y se sentó sobre ellos. Labán rebuscó por toda la tienda y no los encontró. Entonces ella dijo a su padre: --No se enoje mi señor, si no me puedo levantar delante de ti, pues estoy con el periodo de las mujeres. Como Labán siguió rebuscando sin hallar los ídolos,

No puedo levantarme en tu presencia. Era costumbre que los hijos, por muy mayores que fuesen, se pusieran en pie cuando los padres entraban en la habitación.

Estoy con la costumbre de las mujeres. Ella da a entender que está con el periodo.

Lo bueno que sale de esto es que Labán se ve separado de sus ídolos. Vemos que Raquel está sentada sobre ellos, aunque no representan nada más que ángeles caídos, que siguen a Satanás o a la SERPIENTE, que encaja perfectamente con el significado de la letra que corresponde con este capítulo. Siempre me pregunté lo que esto significaría y el motivo. ¿Por qué?

Fíjese detenidamente. Esta es una imagen de la mujer que está cabalgando sobre la bestia en el futuro.

Apo. 17:1-6 Vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas y habló conmigo, diciendo: "Ven acá y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas. Con ella han fornicado los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación". Me llevó en el Espíritu al desierto, y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, adornada de oro, piedras preciosas y perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación. En su frente tenía un nombre escrito, un misterio: "Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra". Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos y de la sangre de los mártires de Yeshua. Cuando la vi quedé asombrado con gran asombro.

Esto nos muestra una imagen del futuro, por medio de las acciones de Raquel. Nos dice que el mismo espíritu que guió a Moshe a defender la Toráh es el mismo espíritu que dirige los escritos del B'rit Hadassah.

B'resheet 31:36-42 Ya'akov se enojó y riñó a Labán, diciéndole: --¿Qué falta cometí? ¿Cuál es mi pecado, para que con tanto ardor hayas venido en mi persecución? Al registrar todas mis cosas, ¿qué has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo aquí delante de mis hermanos y de los tuyos, y juzguen entre nosotros. Estos veinte años he estado contigo; tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, ni yo comí carnero de tus ovejas. Nunca te traje lo arrebatado por las fieras: yo pagaba el daño; lo hurtado, así de día como de noche, a mí me lo cobrabas. De día me consumía el calor y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos. Así he estado veinte años en tu casa: catorce años te serví por tus dos hijas y seis años por tu ganado, y has cambiado mi salario diez veces. Si el Di-s de mi padre, Di-s de Abraham y Terror de Yitz-chak, no estuviera conmigo, de cierto me enviarías ahora con las manos vacías; pero Di-s ha visto mi aflicción y el trabajo de mis manos, y anoche te reprendió.

Lo que hizo Labán pudo ser algo malvado, pero Di-s hizo que fuese para bien.

B'resheet 31:43 Respondió Labán y dijo a Ya'akov: --Las hijas son hijas mías; los hijos, hijos míos son; las ovejas son mis ovejas, y todo lo que tú ves es mío: ¿qué les puedo yo hacer hoy a estas mis hijas, o a los hijos que ellas han dado a luz?

Labán se da cuenta de la manera que ha tratado a Ya'akov y se arrepiente de sus acciones (teshuvah), deseando restablecer su relación y por lo tanto se humilla a sí mismo.

B'resheet 31:44-49 Ven ahora, pues, y hagamos pacto tú y yo, y sirva por testimonio entre nosotros dos. Entonces Ya'akov tomó una piedra y la levantó por señal. Y dijo Ya'akov a sus hermanos: --Recoged piedras. Tomaron, pues, piedras e hicieron un montón, y comieron allí sobre aquel montón. Labán lo llamó "Jegar Sahaduta"; y Ya'akov lo llamó "Galaad". Entonces Labán dijo: --Este montón de piedras es testigo hoy entre nosotros dos. Por eso fue llamado su nombre Galaad; y también Mizpa, por cuanto dijo: --Vigile el SEÑ-R entre tú y yo cuando nos apartemos el uno del otro.

Se produce un gran cambio en el corazón de Labán respecto a Ya'akov.

B'resheet 31:50-55 Si maltratas a mis hijas o si tomas otras mujeres además de mis hijas, aunque nadie esté con nosotros, mira, Di-s es testigo entre nosotros dos. Dijo más Labán a Ya'akov: --Mira este montón de piedras y esta señal que he erigido entre tú y yo. Testigo sea este montón de piedras y testigo sea esta señal, que ni yo pasaré de este montón de piedras para ir contra ti ni tú pasarás de este montón ni de esta señal para ir contra mí, para nada malo. Que el Di-s del padre de nuestros padres, el Di-s de Abraham y el Di-s de Nacor, juzgue entre nosotros. Ya'akov juró por aquel a quien temía Isaac, su padre. Luego Ya'akov inmoló víctimas en el monte, y llamó a sus hermanos a comer pan. Ellos comieron pan y durmieron aquella noche en el monte. Se levantó Labán de mañana y besó a sus hijos y a sus hijas; los bendijo, partió y se volvió a su lugar.

Entonces establecieron un límite entre ellos. Ya'akov no podría cruzar la línea para hacer ningún mal a Labán y él tampoco la podría cruzar para hacer ningún mal a Ya'akov.

Este es el final del contacto de los israelitas con las antiguas relaciones en Mesopotamia, actualmente Irak.