B'resheet (Génesis) Capítulo 34

B'resheet 34:1-17 Dina, la hija que Lea había dado a luz a Ya'akov, salió a ver a las hijas del país. Y la vio Siquem hijo de Hamor, el heveo, príncipe de aquella tierra; la tomó, se acostó con ella y la deshonró. Pero su alma se apegó a Dina, la hija de Lea; se enamoró de la joven y habló a su corazón. Entonces dijo Siquem a Hamor, su padre: --Tómame por mujer a esta joven. Se enteró Ya'akov de que Siquem había deshonrado a Dina, su hija. Sus hijos estaban con su ganado en el campo, y calló Ya'akov hasta que ellos regresaran. Mientras tanto, Hamor, el padre de Siquem, se dirigió a Ya'akov para hablar con él. Los hijos de Ya'akov regresaron del campo cuando lo supieron; se entristecieron los hombres y se enojaron mucho, porque se había cometido una ofensa contra Israel al acostarse con la hija de Ya'akov, lo que no se debía haber hecho. Amor habló con ellos, y les dijo: --El alma de mi hijo Siquem se ha apegado a vuestra hija; os ruego que se la deis por mujer. Emparentad con nosotros, dadnos vuestras hijas y tomad vosotros las nuestras. Habitad con nosotros, porque la tierra estará delante de vosotros, morad y negociad en ella, y tomad en ella posesión. Siquem dijo también al padre y a los hermanos de Dina: --Halle yo gracia en vuestros ojos y os daré lo que me pidáis. Aumentad a mi cargo mucha dote y regalos, que yo os daré cuanto me pidáis; pero dadme la joven por mujer. Los hijos de Ya'akov respondieron a Siquem y a Hamor, su padre, con palabras engañosas, por cuanto había deshonrado a Dina, hermana de ellos. Les dijeron: --No podemos hacer esto de dar nuestra hermana a hombre incircunciso, porque entre nosotros es abominación. Pero con esta condición os complaceremos: que os hagáis como nosotros, y se circuncide entre vosotros todo varón. Entonces os daremos nuestras hijas, y tomaremos nosotros las vuestras; habitaremos con vosotros y seremos un pueblo. Pero si no nos prestáis oído en lo de circuncidaros, tomaremos nuestra hija y nos iremos.

En Israel, se refieren ya a su familia como Israel.

La letra que corresponde es Lamed, enseñar y aprender.

Aquí vemos a los hijos de Ya'akov's prometiendo shalom (paz) si tan solo se circuncidaban todos en la carne. Los hijos de Yeshua prometen shalom (paz) con HaShem y entonces todos son circuncidados de corazón y van hacia la shalom (paz).

D'varim (Deuteronomio) 30:6 Y circuncidará el SEÑ-R, tu Di-s, tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames al SEÑ-R, tu Di-s, con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.

Yirmeyahu (Jeremías) 31:33-34 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el SEÑ-R: Pondré mi ley en su mente y la escribiré en su corazón; yo seré su Di-s, y ellos serán mi pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: "Conoce al SEÑ-R", porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice el SEÑ-R. Porque perdonaré la maldad de ellos y no me acordaré más de su pecado.

Romanos 2:29 sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu y no según la letra. La alabanza del tal no viene de los hombres, sino de Di-s.

Pero volvamos con la hija de Ya'akov:

B'resheet 34:18-24 Parecieron bien sus palabras a Hamor y a Siquem hijo de Hamor. Y no tardó el joven en hacer aquello, porque la hija de Ya'akov le había agradado. Él mismo era el más distinguido en toda la casa de su padre. Entonces Hamor y su hijo Siquem fueron a la puerta de su ciudad y hablaron a los hombres del lugar, diciéndoles: --Estos hombres son pacíficos con nosotros; que habiten, pues, en el país y comercien en él, porque la tierra es bastante ancha para ellos; nosotros tomaremos sus hijas por mujeres y les daremos las nuestras. Pero solo con esta condición consentirán estos hombres en habitar con nosotros para que seamos un pueblo: que se circuncide todo varón entre nosotros, como ellos son circuncidados. Su ganado, sus bienes y todas sus bestias serán nuestros; solamente convengamos con ellos, y habitarán con nosotros. Obedecieron a Hamor y a su hijo Siquem todos los que salían por la puerta de la ciudad, y circuncidaron a todo varón, a cuantos salían por la puerta de su ciudad.

Todos estos hombres estaban dispuestos a circuncidarse en la carne y a convertirse en un solo pueblo. Por contraste, hallamos la dureza de corazón en una gran parte de Israel (no en aquel entonces, sino en la actualidad) y no están dispuestos a circuncidarse de corazón con el fin de convertirse en uno con los hijos espirituales de Yeshua y al mismo tiempo del Padre en lo alto. En lugar de ello, tratan a los hijos de Yeshua como si fuese una ramera que estuviese siguiendo a otros dioses. ¿Debemos nosotros ser tratados como una ramera?