B'resheet (Génesis) Capítulo 8 (Continuado)

B'resheet 8:20-21 Luego edificó Noé un altar a Jehová, y tomando de todo animal limpio y de toda ave limpia, ofreció holocausto en el altar. Al percibir Jehová olor grato, dijo en su corazón: "No volveré a maldecir la tierra por causa del hombre, porque el corazón del hombre se inclina al mal desde su juventud; ni volveré a destruir todo ser viviente, como he hecho.

Aquí vemos al Señ-r mencionar el pecado original. La humanidad no puede hacer la paz espiritual con Adonai a menos que tengan fe en el Hijo de Di-s, al que El envió para salvar espiritualmente a la humanidad de Su ira en contra de nuestro pecado. Adonai tenía un problema, El nos ama, pero odia el pecado. Debido a Su Santidad y por el hecho de ser justo, tenía que castigar nuestro pecado y nosotros tampoco podíamos acercarnos a El por causa de dicho pecado. Pero las buenas noticias son que Adonai envió a Su Hijo a morir por nosotros y ha soportado el castigo por nuestro pecado, hasta el punto de la muerte en la estaca de la ejecución. Una vez que nosotros confesemos esto con nuestros labios nuestra relación quedará restaurada con el Padre y gracias a ello un día podremos entrar en la Nueva Jerusalén y en la ciudad del Di-s viviente y nada podrá impedirnos que entremos y que tengamos comunión con El.

Rom 10:8-12 Pero ¿qué dice?: "Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón". Esta es la palabra de fe que predicamos: Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Di-s lo levantó de entre los muertos, serás salvo, porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. La Escritura dice: "Todo aquel que en él cree, no será defraudado".

Habrá un nuevo comienzo y El secará toda lágrima de nuestros ojos y el pecado será una cosa del pasado para nosotros.

Apo. 21:1-6 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Di-s, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Di-s con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Di-s mismo estará con ellos como su Di-s. Enjugará Di-s toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El vencedor heredará todas las cosas, y yo seré su Di-s y el será mi hijo.

Rev 7:15-17 Por esto están delante del trono de Di-s, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Di-s enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.

Judas 1:24-25 Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Di-s, nuestro Salvador, Yeshua HaMashiach sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.

B'resheet 8:22 Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche.

Esta es una promesa de Di-s. Usted no tiene que preocuparse que el sol no salga mañana. Cuando se enfrenta usted con un largo invierno y le da la impresión de que no se va a terminar jamás, no se preocupe se acabará. Tenemos la promesa de Di-s.