Apocalipsis Capítulo 14 Continuado

Apocalipsis 14:14-20 Y miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del hombre, que tenía en su cabeza una corona de oro, y en su mano una hoz aguda. Y otro ángel salió del templo, clamando en alta voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar te es venida, porque la mies de la tierra está madura. Y el que estaba sentado sobre la nube echó su hoz sobre la tierra, y la tierra fué segada. Y salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda. Y otro ángel salió del altar, el cual tenía poder sobre el fuego, y clamó con gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra; porque están maduras sus uvas. Y el ángel echó su hoz aguda en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó la uva en el grande lagar de la ira de Dios. Y el lagar fué hollado fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos por mil y seiscientos estadios.

El Hijo del Hombre es una referencia a Y'shua. Fíjese en que lleva puesta una corona, que es otra clave de que es al que se refiere aquí. Lleva una hoz, que simboliza que la tierra está a punto de ser juzgada.

En el versículo 15 un ángel le grita a Y'shua que siegue la tierra. Este ángel no está dando órdenes a Y'shua, sino que le está rogando que lleve a cabo su juicio.

La expresión "la hora de segar ha llegado, pues la tierra está ya madura" parece dar a entender que el juicio debería ya haberse emitido. La forma del verbo "está madura" (Gr. Exeranthe), significa que "se ha secado o marchitado," lo cual tiene una mala connotación. La imagen aquí es de una fruto o un vegetal que está ya tan maduro que ha comenzado a secarse y a marchitarse. La condición moral es tan corrupta en el mundo que es preciso tratarla con una hoz afilada. (Walvoord p. 221)

En el versículo 17 vemos a un ángel con una hoz y en el versículo 18 otro ángel le dice que siegue la tierra. Las uvas representan a las naciones corruptas de la tierra, que se reunirán en Israel para la batalla del Armagedón al final del periodo de la tribulación. De hecho, esta acción se cumple en el capítulo 19 de Apocalipsis.

El que el zumo de uvas chorree de debajo de los pies descalzos de los que están aplastando las uvas en el lagar se compara con la sangre que cae a borbotones y nos habla acerca de la espantosa carnicería en Apo. 19:17-19,21.

La extensión cubierta por esta región es de aproximadamente 200 millas, comenzando en el norte en el valle de Jezreel y continua en el sur pasando por el valle del Río Jordán.

Algunos eruditos creen que la referencia a la sangre "hasta los frenos de los caballos" significa que la sangre de la batalla fluirá como un río con una profundidad de hasta los frenos de los caballos, aproximadamente una profundidad de cuatro pies. Otros creen que la sangre solo salpicará hasta esa altura.