EL ALTAR DEL INCIENSO

Lea Exodo 30:1-10; 37:25-28

El altar del incienso, conocido también como el altar dorado se hallaba situado en la parte del este del lugar santo, justo delante del velo que separaba el lugar santo del santísimo. Estaba hecho de madera de acacia recubierta de oro. Era de un codo de largo y 2 codos de altura y tenía argollas de oro en él para sujetar los palos de madera recubiertos de oro que se usaban para llevar el altar y además tenía una corona de oro alrededor de la parte superior y cuernos en cada esquina.

Sobre el altar habían colocado un incensario dorado, que se usaba para poner en él el incienso, que quemaban delante del Señ-r. Los sacerdotes quemaban el incienso aquí dos veces al día, por la mañana y por la tarde, al mismo tiempo que volvían a rellenar el aceite en la Menorah y era preciso que el incienso ardiese continuamente.

Exodo 30:9 No ofreceréis sobre él sahumerio extraño, ni holocausto, ni presente; ni tampoco derramaréis sobre él libación.

Este altar era solo para el incienso, no para el holocausto.

El término "incienso extraño" se refiere al incienso que no se quemaba conforme a las instrucciones divinas.

En Levítico leemos acerca de cómo los hijos de Aarón no cumplieron el mandato del Señ-r por lo que perdieron la vida.

Lev 10:1-2 Y LOS hijos de Aarón, Nadab y Abiú, tomaron cada uno su incensario, y pusieron fuego en ellos, sobre el cual pusieron perfume, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó. Y salió fuego de delante de Jehová que los quemó, y murieron delante de Jehová.

Al parecer el fuego no procedía del altar de bronce, pues era importante que solo se usase el fuego del altar de bronce para evitar que se tomase de un altar pagano.

Este altar representa la estaca de la ejecución de Yeshua, donde la preciosa y perfecta vida de Yeshua fue ofrecida a Di-s como dulce perfume e incienso fragante. La vida de Yeshua, que era perfecta, fue ofrecida a Di-s en lugar de las nuestras que son tan imperfectas. También es típico de la vida del creyente a partir de la cual asciende a Di-s el suave y dulce aroma de nuestros labios en acción de gracias, adoración y alabanza.

El incienso extraño es una figura de las actividades humanas y de los cometidos religiosos, que ofrecemos a Di-s para Su aceptación en competición con y en lugar de la vida de Yeshua, como mérito humano que pretende sustituir el mérito del Mesías.

El incienso simboliza la oración.

Salmos 141:2 Sea enderezada mi oración delante de ti como un perfume, El don de mis manos como la ofrenda de la tarde.

La tradición judía enseña que los sacerdotes oraban ante el altar del incienso y parece ser que el pueblo también se reunía con el propósito de orar a esa hora del día.

Zacarías estaba cumpliendo con sus obligaciones ante el altar del incienso cuando le visitó el ángel Gabriel.

Lucas 1:8-10 Y aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios por el orden de su vez, Conforme á la costumbre del sacerdocio, salió en suerte á poner el incienso, entrando en el templo del Señor. Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando á la hora del incienso.

El altar de bronce representaba el acceso a Di-s por medio del sacrificio y el altar de incienso representa el acceso a Di-s por medio de la oración, lo cual se refiere al ministerio de intercesión de Yeshua.

1 Tim 2:5-6 Porque hay un Dios, asimismo un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre; El cual se dió á sí mismo en precio del rescate por todos, para testimonio en sus tiempos:

El incienso estaba hecho con 11 especias diferentes, aunque en la Biblia solo se mencionan 4 de ellas.

Exodo 30:34 Dijo aún Jehová á Moisés: Tómate aromas, estacte y uña olorosa y gálbano aromático é incienso limpio; de todo en igual peso:

Los ingredientes de esta mezcla hacían un perfume que no debía usar nadie para ningún otro propósito que no tuviese relación con el tabernáculo y simboliza la vida de Yeshua, que no podía ser imitada por ninguna otra.

El incienso ardía noche y día, lo cual nos indica que podemos siempre acercarnos a Di-s en oración, pues El no tiene horario de oficina, no nos encontraremos con una grabación que nos mantenga a la espera ni nos encontraremos con que está comunicando.